sábado, 9 de agosto de 2008

La Discriminacion de genero

“Se dice que todos nacemos con una estrella, en las noches cada vez que miro al cielo pregunto: ¿Cuál de ellas será mi estrella para cambiarla por otra?”
Mujer quechua afectada por la violencia familiar
La ponencia presentada tratará de brinda la oportunidad de conocer una nueva forma de pensar o reciclar nuestros pensamientos para vivir una vida libre y abierta a la equidad de género.
La problemática actual del género en este tercer milenio nos orienta a encarar nuevos roles para superar las diferentes facetas y condiciones de nuestro contexto actual, para no reproducir las mismas causales que las originaron y actualmente nos aquejan.
El género está referido “(…) a los roles y responsabilidades determinadas socialmente. El género se relaciona con la manera en que somos percibidos y en cómo es esperado que pensemos y actuemos como hombres o como mujeres según el consenso social.
El enfoque de género aborda específicamente las desigualdades de poder entre hombres y mujeres y distingue diversas formas de violencia entre ambos.” En esta perspectiva la niñez y juventud han sido objetos de modelos y estereotipos creados por la sociedad y reforzados por la misma mujer en muchos casos. La situación para las niñ@s y jóvenes mujeres en nuestro país y los países en vías de desarrollo no es muy alentadora, porque sigue prevaleciendo el aumento de embarazos, la baja calidad de orientación y educación, son realidades que agudizan sus condiciones actuales.
Encarar el género es encarar una problemática social, es romper con el silencio, es también romper el estatismo actitudinal, emocional y comportamental, el mismo guía al individuo a enmarcarse en una nueva ruta hacia su libertad como ser humano, la misma empieza a concretarse cuando existe en el sujeto la voluntad de enfrentarlo y superarlo.
La globalización ha generado a nivel individual, la ilusoria imagen de equidad en oportunidades pero ha fracasado en su intento. En este contexto, la discriminación de género, se hace evidente de manera más o menos formal y directa, tal discriminación se ve evidenciada desde la exclusión social hasta la violencia sistemática en el ámbito familiar, en fin se presenta cotidianamente y a veces inadvertida. Esta desigual se traduce en la discriminación de género en toda cultura, los Gobiernos la amparan en base a políticas que brindan en muchos casos una apariencia igualitaria entre hombres y mujeres, pero esta desigualdad se sigue evidenciando en la economía, la cultura, la educación y el trabajo.
La discriminación de género
La discriminación de género tiene sus bases en el modelo tradicional de la familia. La estructura familiar es una institución en la cual ya están consignadas “socialmente” algunas tareas con relación a su sexo, edad y poder económico. Las diferentes obligaciones muchas veces son impuestas socialmente, y son heredas en un ciclo social cerrado que limita la exteriorización del descontento o el rechazo de la misma.

Una de las formas de superar la discriminación de género es trabajar desde muy temprana edad para orientar a los niñ@s en una nueva conceptualización de los valores de la igualdad, para que posteriormente hombres y mujeres puedan equiparar consensuadamente las diferentes tareas u obligaciones basadas en un plano de igualdad.

Por ende se debe innovar valores e interpretaciones para comprender el mundo de una manera equitativa, así como también se debe intervenir en estructurar nuevas actitudes y formas de comportamiento.

El enfoque de género no debe ser tergiversado con el feminismo radical, sino contrariamente debe ser orientado adecuadamente, sin llegar a extremos individuales y sociales debe generar la creación de conciencia social.

En este punto debemos partir de la concepción de que no todas las personas son iguales, de que la base argumental en que se sostiene esta diferenciación discriminatoria no tiene un fundamento antropológico ni filosófico que lo justifique en el tiempo. Debemos entender que en nuestra heterogeneidad como seres humanos se encuentra nuestra fortaleza.

La igualdad de derechos
La igualdad de derechos esta basada en una reclamación de similitud de condiciones, pero en el entorno cotidiano de la sociedad se van estructurando y estableciendo diferencias, las mismas crean a su vez jerarquías que colocan a las personas o a los grupos en niveles diferentes.
Una adquisición para alcanzar esta meta es establecer equivalencias en roles, comportamientos, conductas y acciones, debemos esforzarnos en alcanzar las condiciones necesarias, para que la participación de las mujeres y de los hombres sea una opción personal y no una batalla por el reconocimiento.
Violencia de género
La violencia de género es todo acto o amenaza de violencia que tenga como consecuencia, perjuicio y/o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica de la mujer. (Consejo Económico y Social, ONU, 1992).
En la misma perspectiva la Resolución de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, (1997), condena todos los actos de violencia contra la mujer y exige que se elimine; también el Parlamento Europeo y la Conferencia de Pekín en 1995 apoyan esta resolución.
Como se advierte todos los organismos internacionales consideran a la violencia de género como atentatoria a los derechos humanos.
El Programa DAPHNE (2000-2003) apoya las medidas preventivas destinadas a combatir la violencia ejercida sobre los niños, los adolescentes y las mujeres, busca aumentar la sensibilización de la opinión pública respecto de la violencia y su prevención ejercida sobre los niños, los adolescentes y las mujeres, incluidas las víctimas de explotación sexual, comercial, y otros abusos sexuales. También promueve estudios en el ámbito de la violencia y los medios de prevención.
Existe un desajuste estructural a nivel social que debería considerar el desarrollo de una ética encaminada a erradicar la violencia de toda índole. Se debe desplegar iniciativas ciudadanas para desarrollar una conciencia diferente en su población.
Debemos encarar esta espiral ascendente que afecta a las diferentes facetas de la vida del ser humano. Debemos asumir un compromiso personal si queremos limitar su accionar.
Para supera las problemáticas que nos aquejan debemos trabajar en una conformación de la identidad de género, referida al logro de una igualdad que defina nuestra coexistencia en una superación cualitativa como individuos, como familia y como sociedad.

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